Descripción

Este es un blog de sentimientos, reflexiones, amor y de vidas pasadas sobre todo, ya que todo lo que escribimos en un momento determinado, se volverá pasado al fin y al cabo. Lo que las musas me susurran con su voz.

lunes, 29 de mayo de 2017

Los caminos artísticos

   Los caminos artísticos



Buenas tardes queridos bloggeros y twitteros, hoy vengo a hablar sobre los caminos artísticos. De hecho, hoy he visto un vídeo llamado "el tren de las felicidades" de un youtuber llamado Lytos, y la verdad es que me ha inspirado para escribir lo que viene a continuación. Este vídeo habla sobre "la esclavitud social masiva", habla de cumplir sueños, de no rendirse, de ir por más. Bastante apropiado para lo que yo estoy haciendo en estos momentos de mi vida, ya que voy a salir próximamente en una serie. Espero que disfrutéis leyéndolo tanto como yo escribiéndolo. Gracias por leerme.

Los caminos artísticos siempre han estado infravalorados, nos meten ideas en la cabeza desde que somos pequeños de que debemos hacer otras carreras, o estudiar otro tipo de cosas, para que los caminos artísticos no nos dejen desamparados. Ningún padre, a no ser que seas Mozart, te impulsa a seguir un camino artístico sin más apoyo que un sueño, sin más apoyo que una esperanza, que una ilusión. Ningún padre apoya a sus hijos para que sean cantantes, o para que sean bailarines, o para que sean actores, o para que sean escritores. Que en este caso son cuatro cosas que a mí me gustan, son cuatro caminos que yo seguiría a ciegas pero nadie puede proporcionarme la seguridad suficiente como para seguir el camino de mis sueños. Nadie puede proporcionarme la seguridad de que esos caminos salgan bien. Y los padres, por ser padres, quieren que busquemos un salvoconducto en el que apoyarnos, por si los caminos artísticos no salen como esperábamos. Cualquier escritor que conozcamos con premio nobel, no nació sabiendo escribir, no nació siendo un premio nobel de literatura. La vida está para enseñar, y nosotros para aprender de ella. El problema es que muchas veces, los padres no se toman esto en serio, y no nos proporcionan los medios necesarios para seguir aprendiendo algo, por si se nos meten demasiados pajaritos en la cabeza, y nos lanzamos a por un camino artístico sin pestañear.

Si yo me parase a pensar qué es lo que me haría feliz para toda la vida, lo tendría muy claro. Me gustaría trabajar en una editorial rodeada de libros, me gustaría ser escritora y poder publicarme mis propios libros, me gustaría ser actriz, cantar en series o películas y dedicarme a ello, pese a que mi cara acabe saliendo en las revistas. El problema del mundo artístico, también es la fama. A mí me gustaría dedicarme a todo lo anteriormente mencionado, porque es algo que me llena, me apasiona y me hace feliz. No lo haría por ser famosa, sino por toda la satisfacción que puede proporcionarme. Aquí vienen las pegas, la fama implica que investiguen tu vida, tu pasado, tu futuro, tu presente, pero sobre todo los errores que has cometido a lo largo de la vida. Porque todos sabemos que lo que intentan vender es el morbo, todo lo malo que pueda salir de ti, y es a lo que te expones cuando tu cara aparece en televisión, y esta vez con diálogos. Pero luego me paro a pensar y digo "joder, la vida es una, vívela y deja vivir", y que grandioso sería si todo el mundo pensase igual, en vez de vivir la vida a través de tus desgracias.

Yo no quiero seguir otros caminos, no quiero obligarme a hacer cosas que no me gustan sólo porque no son caminos artísticos, sólo porque son salvoconductos por si me deja colgada el arte. Me gustaría sortear todos los caminos posibles hasta llegar a cumplir mis metas, mis sueños, mis aspiraciones, con todo lo que ello implique. A veces, cuando veo algún programa en la televisión, y veo a la gente llorar, a las familias abrazarse y las frases que dicen siempre repetidas año tras año, lo que veo realmente es la pasión, es jugársela por un sueño que sabes que no tiene porqué salir cómo esperas. Cuando lo veo, en programas de cantar, o en programas de talento, o de inteligencia, siempre tengo ganas de apuntarme a todos, sólo por experimentar una cuarta parte de lo que sienten todos esos participantes que se emocionan al ver que sus sueños, por fin les están dando los frutos que esperan. Pero luego hay alguien que dice vivir en la realidad, y me baja de un plumazo, y yo pienso, ¿acaso no es real un camino artístico? Lo malo es que desgraciadamente en el mundo que vivimos se valora más ser futbolista y astronauta. Se valora ser futbolista por ejemplo porque es un camino que no es artístico, porque cuatro imbéciles dando patadas a un balón se llevan una grandísima parte del dinero de un estado, cuando hay miles de deportes más arriesgados, y más bellos a los que no se les da ni un segundo de protagonismo, y aquí, lo que siempre ha importado señores, es el dinero. Apostamos por lo que el mundo apuesta, y dejamos de lado cualquier arte que esté fuera de lo socialmente aceptado. Entonces da igual lo bueno que seas, lo mucho que te la juegues por un sueño, lo que rechaces por seguir tu camino artístico, porque siempre vendrá alguien que diga estar pisando tierra, cuando la tierra que pisa es sucia. Vivimos en un mundo en el que los libros están desapareciendo porque la gente se los descarga de internet, o se compran un ebook, vivimos en un mundo en el que se premia más por hacer la tarea que por leerse un libro. Vivimos en un mundo en el que se prefieren juguetes electrónicos antes que el olor a buen libro, a revista, a tangible, a tacto. Es por esto por lo que nadie impulsa a sus hijos a perseguir determinados sueños, por muy buenos que sean. Como escribir si después no tiene el futuro que esperamos, porque en esta sociedad no se puede apostar por nada que no esté normalmente socializado, por algo que no esté integrado en la sociedad. 

Hoy vengo a rebelarme, a deciros que no importa lo que os digan, que los sueños se cumplen siempre y cuando hagamos algo por cumplirlos, que todos nos pueden decir qué hacer, pero nadie puede hacerlo por nosotros. Apostemos por el arte, apostemos porque nos importe una mierda el qué dirán. 

Apostemos por nosotros, por los libros, por los escritores amateurs a los que no les pagan un cursillo de taller de escritura. Apostemos, incluso viviendo en un país en el que la carrera de "escritura artística" no existe. Apostemos por el cine, el teatro, las series, la figuración, y cualquier proyecto que se nos presente para seguir el camino de actrices, o actores, porque es algo que nos apasiona y nos llena de felicidad. Apostemos por ser alguien en la vida, pero el alguien que queramos ser, no el que los demás quieren que seamos. Apostemos por los sueños aparentemente imposibles. Apostemos por ser cantantes si todos los días de nuestra vida cantamos una canción, y nosotros mismos aprendemos a escucharnos y corregirnos, como hago yo. Apostemos por vivir rodeados de libros si es que eso es lo que nos apasiona. Apostemos por nosotros, aunque los demás no den un duro por nuestros sueños. Apostemos por la gente que dice que valemos, y a las que les demostramos cada día hasta qué punto no se equivocan. Apostemos por escribir y reescribir algo hasta que nos quedemos satisfechos con lo que hemos escrito. Apostemos por tener en el punto de mira nuestros sueños, los caminos artísticos, apostemos por nosotros, aunque nadie se atreva a apostar.

martes, 7 de marzo de 2017

Me rindo

   Me rindo



Buenas noches queridos bloggeros y twitteros, hoy vengo a decir eso que os habrá pasado tantas veces a la mayoría de vosotros, que me rindo. Siempre hay un momento en el que una se cansa de dar y no recibir a cambio lo mismo. Pero supongo que eso es la vida, superar, dejar ir a quien se quiere ir y reinventarse constantemente, pero nunca dejar que te venza, ni que acabe contigo. Espero que lo disfrutéis, gracias a todos los que siempre me leéis.

Quisiera decirte tantas cosas, contarte cuantas veces he tratado de darte a entender que quiero que esto funcione. Quisiera decirte que supe que te iba a querer desde el día en el que te conocí. Quisiera decirte que para mí no ha sido fácil sonreírte con ojeras cada día que te veo, porque muchas noches antes de verte no puedo dormir. Quisiera decirte que más me duele tu amor que tu rechazo, que no soporto cuando cambias de estado de ánimo, me atropellas y después intentas curar mis heridas con frases baratas que aún no sé si irán para cualquiera, ni tampoco si las sentías de verdad. Quisiera decirte que fuiste muy cruel al ilusionarme si realmente no sentías nada por mí. Quisiera decirte que no te conoces ni siquiera lo poco que yo puedo llegar a conocerte. Quisiera decirte que sí sabes mentir, pero que a mí no puedes mentirme, porque conozco tu mirada, y aunque por tu boca salgan mentiras, tu mirada jamás podrá mentirle a la mía. Quisiera decirte que me asusté, que salí corriendo, que tal vez fue mi culpa, pero que nunca supe quedarme en ningún sitio. Quisiera decirte que estaría dispuesta a todo por ti, lo que fuera. Quisiera decirte que te quiero mirándote a los ojos y que tú me respondieses lo mismo, quisiera que ese te quiero acabase en beso. Quisiera decirte que una tarde conmigo sería una de las tardes más especiales que nunca tendrás con otra. Quisiera decirte que soy experta haciendo que se duerma la gente cantando bajito al oído. Quisiera decirte que lo he intentado, pero que me rindo. Quisiera decirte que aunque me rinda aún te quiero, pero no puedo, no puedo tirar sola de nosotros, no puedo con un peso muerto que no mueve un dedo por nada, que no apuesta por nosotros, no puedo tirar sola de ti conmigo.

Me rindo porque me has demostrado que te importo una mierda. Hace dos días fue mi cumpleaños y ni siquiera te dignaste a felicitarme, a pesar de que sabías perfectamente cuando era. Eso es lo que soy para ti, absolutamente nada, alguien, o mejor dicho nadie, lo suficientemente importante como para preocuparte de felicitarle el día de su cumpleaños. Supongo que yo soy la tonta ilusa que no para de pensar en ti, la que quiere creer que también piensas en ella -esa soy yo- la que vive en su mundo y cree que alguien es capaz de amar como ella ama. Ese es el final de esta triste historia, y me duele, pero si algo he aprendido del amor, es que siempre absolutamente siempre tiene que ser recíproco para poder llamarse amor. Y esto no lo es, ni siquiera puedo decir que yo estoy enamorada, sólo en una fase de enamoramiento, que no es lo mismo.

Sin embargo, me he cansado. Lo he intentado con todas mis fuerzas, te lo he dicho con la mirada, con la boca, he incluso intenté expresártelo por escrito, pero tampoco quisiste dejarme. Así que esto es todo lo que tengo que hacer, me aguantaré cada vez que tengamos que encontrarnos, fingiré que tu fría mirada no me hiela, seré más glacial que el propio hielo, aunque por dentro me esté muriendo. Eso es lo que querías, querías distanciarte de mí, querías distraerte con tus ocupaciones pensando que ellas te ayudarían a olvidar pequeñas cosas inolvidables. Y crees que funciona, pero yo sé que lo haces a propósito, porque te da rabia sentir, te da rabia pasártelo bien conmigo, te da rabia encontrarte con mi mirada y que te delate la tuya derretida. Tú verás, yo ya me he cansado, no voy a buscarte más, no voy a volver al tonteo del principio, no voy a insinuarme más, no voy a volver a ser obvia, mi mirada será tan fría como el hielo, no volveré a flaquear, has dejado mustia la flor que era.

Has acabado conmigo, con mi paciencia, te he querido, a veces te he odiado, te he extrañado, te he pensado, no he podido dormir por tu culpa, pero a ti todo eso te da igual. ¿Y supones que te quiere alguien que te dedica unos pocos minutos de su tiempo, supuestamente, mientras la excusa siempre es el tiempo malvivido? ¿Vas a estar vestido de semáforo eternamente?, porque me vuelves loca entre el verde, el rojo y el ambar, aclárate. Sin embargo si yo tuviera que disfrazarme de semáforo estaría en rojo contigo, como al cero está el límite de mi paciencia. ¿Esto era lo que querías no? querías que me rindiese y eso es lo que voy a hacer, como yo ya sabía. No me hace falta hablar contigo para saber lo que estás pensando o cómo te sientes, parece mentira que todavía no sepas que mirándote lo sé todo. Así que está bien, no te guardo rencor por no saber cuál debe ser el orden adecuado de tus prioridades, algún día te arrepentirás de malvivir el tiempo. 

Creo que no eres capaz de imaginar cuantísimo te quiero, y cuantísimo me duele dejarte, dejarlo, dejar de pensarte, de quererte. Porque el amor no es una cosa incontrolable que sucede porque sí, eso es una falsa creencia. El amor se elige por muchas cosas de las que no somos conscientes, puesto que son procesos inconscientes en los que sopesamos los pros y los contras, y si el resultado sale más o menos positivo es lo que te impulsa a "elegir" a esa persona, a veces hasta con un simple vistazo, sobre como se comporta, como habla, como coge los objetos, como sonríe, como es su mirada. Yo te elegí a ti por muchas cosas, pero supongo que a lo mejor en tu balanza de pros y contras el resultado ha acabado saliendo negativo. Aún así, van a acabar sucediendo muchos cambios en mi vida, incluso este año muchos de ellos, cumplir sueños, viajar, cumplir mis metas, y demás. Pero llegará un día en el que nos encontremos después de todo eso y muchas otras cosas, y me mirarás a los ojos y verás que no hay nada, que ya no se enciende el brillo en mis ojos, verás en mi mirada que ya no me importas, que me das igual, y te dolerá, porque ya nunca jamás podrás volver a recuperarme.

Sé que voy a ser feliz, sé que esto es un punto y a parte en mi vida, el final de un libro no escrito que jamás escribiré. Me dolerá hacerme a la idea de una vez por todas que tú y yo jamás vamos a estar juntos, me dolerá al igual que a ti, mirarte a os ojos y no ver ese brillo en tu mirada, me dolerá que ya no sepamos cómo reírnos juntos, y me dolerá tener que encontrarme con unos ojos de los que me enamoré, pero ya no conozco. Supongo que esta es la tirita que te pones en la herida que te escuece por el agua oxigenada, y después te la quitas de golpe cuando la herida ya no está, aunque a veces te pases con melancolía la yema de los dedos por la piel nueva que ha salido donde hubo antes una herida. Ayer fuiste mi sonrisa, hoy eres mi herida, y mañana no serás nadie. Me duele decirlo, pero sé que va a ser así, porque la vida es un tren que pasa a toda prisa, y las personas que hoy están a nuestro alrededor, tal vez en diez años no sepamos donde viven, o su número de teléfono, si se casaron, o si tuvieron algún trabajo importante, jamás sabremos quienes eran. ¿Serás ese hombre al que espíe cuando me case, como hacía la madre de Ali en el diario de Noa?, ¿serás mi amor verdadero y no lo quieres reconocer?, espero que no nos arrepintamos para toda la vida, aún somos demasiado jóvenes para lamentar, o amar... para siempre. 

Ojalá que tengas una vida fácil. Ojalá que ames la vida que te toque vivir. Ojalá cumplas tus metas. Ojalá encuentres el amor de tu vida y te enseñe lo que es amar. Ojalá viajes y conozcas todos los lugares que yo espero visitar. Ojalá que te sientas realizado, que tengas muchos hijos. Ojalá que si algún día el destino decide que volvamos a encontrarnos después de muchos años me reconozcas, porque significará que no te olvidaste de mí. Ojalá supieras que este es nuestro final, nuestro final como amigos, nuestro final como un posible algo más. Ojalá supieras que me apena muchísimo despedirme de ti, pero que no puedo más, me rindo por ti. 

Ojalá fueses menos lágrima y más sonrisa, pero no puedo ver el sol con tanta lluvia.

Lo siento, te quiero, pero me rindo.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Tiempo malvivido

 Tiempo malvivido




Buenas noches queridos bloggeros y twitteros, hoy vengo a hablar sobre malvivir el tiempo, sobre no saber o no querer abrir los ojos ante la realidad. Vengo a hablar, del mal uso que hacéis de la palabra "importante", al igual que de la palabra "imprescindible". Vengo a hablar de lo poco que se valora lo realmente importante.

Oh amor, 
¿por qué eres tan complicado?, 
¿por qué lo haces tan complicado?, 
¿por qué te complicas?, 
¿por qué me complicas?, 
¿por qué nos complicas?, 
¿por qué nos complicamos tanto? 

Oh amor, 
has puesto una excusa 
por miedo a complicarte conmigo, 
a complicarnos, 
y lo complicado
es que nos compliques
no dejando besarnos.

Es todo tan complicado... y todo porque a ti te apetece que sea complicado. Debería de poder tener el derecho de pronunciarme, de poder dar mi punto de vista sobre la posible relación que podríamos o no tener, pero tú no me lo permites, porque aún no admites que no estás conmigo por "falta" de tiempo. Tiempo atrás te buscaste otra excusa mucho más representativa asegurándote de que no diera pié a ningún debate, pero lo hiciste para que yo tuviera una respuesta negativa, no para darme una explicación sobre porqué conmigo la respuesta es negativa. Y ahí se encuentra la diferencia entre una excusa y otra, (porque tengo claro que tanto la una como la otra son excusas) en una de ellas aún se puede hacer algo, y en la otra nada. Pero aún y todo, lo que me queda más que claro es que la respuesta es de todas maneras negativa, pero es que además tengo la impresión de que quieres que me rinda, pero tranquilo, eso es lo que vas a  acabar consiguiendo.

Digo que te complicas, porque hasta con tus excusas te contradices, cuando lo más fácil que se puede hacer es sentarse a hablar y con sinceridad, poner las cartas sobre la mesa. Porque además, te complicas intentando racionalizar un sentimiento imposible de racionalizar: los pálpitos, las intuiciones y los sentimientos se siguen a ciegas y se hacen sin luz. No trates de comprender algo incomprensible, no barajes si quiera pros y contras, por una vez haz lo que sientas sin pensar; y si como el niño, en medio del camino entre sus dos padres al empezar a andar, no corres a mis brazos, no rechistaré, ni patalearé, simplemente sonreiré porque el niño ha empezado a andar, ha empezado a seguir sus corazonadas, y ha sido una decisión satisfactoria, feliz, y plenamente sincera, como todo lo que sale del corazón. Pero lo que más me fastidia de ti, es que todo, absolutamente todo lo que haces está plenamente premeditado, y yo necesito pruebas, actos espontáneos, porque tus excusas no me satisfacen, y sobre todo no me dan un motivo real al que pueda aferrarme para apartarme definitivamente de ti. Si me pusiera delante de ti, muy cerca, y me dijeras que no se te ha pasado ni una sola vez por la cabeza el besarme, y fueran quince provocativos minutos que a ti te resultasen indiferentes, entonces me marcharía sin importarme el motivo, porque supondría que no se te habría movido nada ahí dentro, en el izquierdo. Pero no sé si comprendes que así sólo me haces sentir impotente, porque sé que aún hay algo que puedo hacer, aunque aún no sé qué es y de verdad que deseo rendirme tanto como tú quieres que me rinda, pero necesito un buen motivo para hacerlo, compréndelo.

Estos días atrás has estado evitándome, aunque paradójicamente inevitablemente nos hemos acabado encontrando. Supongo que lo hacías para ganar tiempo, para tomar una decisión después de haber sido tan obvia en una de mis últimas conversaciones contigo. Creo que ese día te acobardaste, porque me viste perfectamente capaz de confesarte lo que sentía, pero no soy capaz de tantas cosas como crees. Y lo peor de todo, es que si aún no me he rendido, es porque tengo la intuición de que quieres pero no puedes. Sin embargo, el verdadero problema está en que no has puesto en el orden adecuado tus prioridades, lo realmente importante, y a veces para tener a tu disposición algunas cosas, hay que prescindir de otras, porque lo que sí que está claro es que todo en la vida no se puede.

Pero también te digo, que cuando seas anciano y no puedas regresar el tiempo te arrepentirás, porque tampoco tendrás tiempo futuro para enmendar lo que hiciste o recuperar lo que perdiste tanto tiempo atrás. ¿Lo entiendes? Será tarde, será demasiado tarde para todo. Te arrepentirás de haber dejado escapar a una chica que te gustaba de verdad, que en este caso soy yo, pero también a las otras muchas que vendrán a las que como a mí, les darás absurdas excusas para no estar con ellas. Te arrepentirás cuando sientas en tus recuerdos las palabras sucias y ajenas en tu boca, puesto que de anciano será cuando realmente no tengas tiempo. Al contrario que de joven, que sí tuviste tiempo, sólo que era un tiempo ocupado por otras cosas que en su momento considerabas importantes, casi imprescindibles, cuando en realidad no lo eran. Una pena que tengas que llegar a anciano para darte cuenta, porque será entonces cuando no podrás hacer nada. 

Hablemos de "lo importante". Lo importante en la vida no es trabajar, no es estudiar, ni tampoco sucumbir a las normas sociales que crean máquinas para explotarlas hasta destruirlas y después dejarlas libres cuando no hay cuerpo ni vida para disfrutar de esa falsa libertad. Se dice que se invierte en un futuro, pero no veo ningún futuro libre de esa inversión, a la que se podría llamar perfectamente esclavitud social masiva. Si crees que esa inversión puede proporcionarte más felicidad que el amor, que las sorpresas, que la satisfacción personal, y que cada pequeño y emocionante detalle que compone la vida, déjame decirte cuán equivocado estás. Ademas, no eres consciente de que estás perdiendo un tiempo infinitamente valioso con todas esas ocupaciones tan importantes para ti, un tiempo, repito, que no recuperarás jamás. Estás renunciando a partes que verdaderamente son imprescindibles en la vida, cosas a las que no se puede renunciar aunque se quiera, cosas, como el amor. Crees que puedes huir de aquél al que consideras una distracción para con tus responsabilidades, pero lo cierto es que no puedes, ni tú, ni nadie, porque forma parte de lo que somos, de nuestra naturaleza.

¿Por qué no puedes entenderlo?,
¿por qué no puedes entender
que sería mejor para tu bienestar y tu felicidad
el quitarte sólo una de tus ocupaciones,
aunque tardases más tiempo
en conseguir el dinero que necesitas?,
¿por qué no entiendes
que el dinero se convierte en un papel inservible
cuando mueres y no hay vida para gastarlo?,
¿por qué no entiendes
que yo tengo el mismo derecho que tú
a decidir sobre nosotros?


Mira, no lo sé, ni siquiera sé cuándo reuniré el valor para tener esa conversación contigo, esa conversación que llevo tanto tiempo queriendo tener. Y probablemente será más nunca que tarde, puesto que todos los obstáculos que interpones entre nosotros me lo impiden, y cada vez que lo intento me frenas. Así que te aseguro que no voy a ser yo quien pierda su valioso tiempo, al contrario que tú, intentando hacerte ver las dos caras de la moneda, ya eres mayorcito como para pensar por ti mismo.

Sabes lo que hay,
aunque no lo quieras ver. 
Sabes que estás perdiendo una oportunidad
casi tan valiosa como el tiempo.
Sabes lo que siento.
Sabes que si se quiere se saca tiempo.
Sabes qué es lo que quiero decir
y qué es lo que no digo.

Así que si no quieres, no seré yo quien te obligue a querer. Pero me da lástima que no te quieras dar cuenta de todas estas cosas, y me da pena no poder ser yo quien te lo diga, sin embargo, es tu vida y solo tú y nadie más que tú tiene decisión sobre ella. Sólo deseo que encuentres la manera de ser feliz (que te aseguro que no va a ser con el plan de vida que llevas ahora mismo), que encuentres el amor, y que ojalá aprendas a invertir el tiempo como es oportuno, y no hay manera más oportuna que la de invertirlo en lo que te llene de corazón.

martes, 6 de diciembre de 2016

Como una partida de ajedrez

   Como una partida de ajedrez



Buenos días, queridos bloggeros y twitteros. Hoy voy a escribir sobre algo que se me ocurrió leyendo un libro llamado "Enemigos perfectos" de Johanna Lindsey. Esta reflexión es el claro ejemplo de que a veces las buenas ideas surgen de la manera más inocente, cotidiana, y espontánea, sin quererlo. Surgen cuando la mente se relaja lo suficiente como para dejar fluir libremente las ideas y divagar. Os voy a dejar un pequeño trozo de lo que me hizo pensar en esto que voy a escribir a continuación, y dice lo siguiente: 

<<Él creía firmemente en el destino. Nunca interfería en él. Podía realizar sugerencias, podía señalar cosas que creía que se habían pasado por alto y ofrecía su ayuda, pero nunca intentaría hacer cambiar de opinión a alguien que ya había tomado una decisión. Esto sería forzar el destino.>>

Bien, imaginemos que el destino es como una partida de ajedrez. Supongamos que hay dos jugadores interpretando el papel de dos personas que van a tomar una decisión o van a intervenir en ella. Pensemos que ellos no mueven ficha, pensemos que lo que llaman "el escriba" del destino, es una mano imparcial que mueve las fichas que le dicen los jugadores. En este caso, las piezas vendrían a ser otras muchas personas que suelen intervenir también en esa decisión porque se tienen en cuenta todos los factores que rodean a los dos jugadores, y continuamente estamos rodeados de miles de personas, y esas personas también condicionan la decisión en cuestión. Nosotros como espectadores, sabemos que cada ficha tiene una función, pero también que tiene una limitación y una ventaja, puesto que el límite se puede aprovechar de manera ventajosa. Bien, entonces queda patente que nosotros tenemos en cuenta las limitaciones y ventajas de cada ficha, y lo aprovechamos en nuestro beneficio. Es decir, como espectadores vemos que cada ficha está donde tiene que estar, o al menos donde los jugadores en cuestión han decidido que tienen que estar, pero siempre teniendo en cuenta el efecto o  función que puedan o no tener estas fichas. 

Digamos por ejemplo, que los peones siempre van a estar para ser sacrificados en pos de proteger a las fichas importantes, como el caballo que tiene un movimiento de L, o el alfil que únicamente se mueve en diagonal, o la torre que su función es atacar al rey del oponente y moverse en línea recta sin poder saltar a otras fichas, o la reina que se mueve en línea recta y en diagonal sin poder saltar a otras fichas tampoco, o como el rey, cuya función es moverse en diagonal, vertical y horizontal.

Me refiero a que el destino cuenta contigo como una ficha de ajedrez, sabe cuáles son tus mejores habilidades, y tus puntos flacos, se te tiene en cuenta en el tablero con tu propia función, tanto con la ventajosa como con la limitación. Cada persona es de una determinada manera, y por supuesto, habrá cosas que hará siempre y cosas que no hará nunca, esto se tiene en cuenta cuando se la "coloca" en un lugar determinado. A su vez, todas las personas tienen una determinada personalidad, tienen una determinada forma de actuar, de comportarse, de hablar, y eso también se tiene en cuenta. Por eso lo estúpido de esta frase, nadie puede interferir en el destino, nadie puede evitar que el tiempo avance, nadie puede frenar algo que está destinado a suceder, aunque se intente. Los cambios, también forman parte del destino, también se tienen en cuenta, no porque una situación te parezca más casual de lo habitual, tiene porqué significar que es una interferencia en el destino que no tenía que pasar. 

Refiriéndome al caso concreto de la frase del libro, diría que no estoy de acuerdo, porque si una persona normalmente no intenta que otra cambie de opinión cuando ya ha decidido, se la colocará en un sitio estratégico donde eso sea algo a favor y no en contra. Es decir, si una persona tiene que mantener una decisión que ha tomado, y es una persona insegura, con tendencia a recular, entonces a lo mejor el destino hace que esta persona que no hace cambiar de opinión a nadie, y esa persona indecisa, se encuentren. Por otra parte, si lo que se desea es lo contrario, es decir, que una persona cambie de opinión y de decisión, porque se considera que no es la acertada, siendo ésta una persona testaruda, que suele mostrarse firme en sus opiniones, entonces a lo mejor debería encontrarse con una persona que habitualmente haga a las personas replantearse sus decisiones. Por eso pienso que es una frase demasiado poco reflexiva como para ser cierta, puesto que es una creencia inocente la de pensar que los errores, las casualidades, y los imprevistos, están fuera de eso que llaman destino, pero no, en una partida de ajedrez se tiene en cuenta cada factor, cada función, cada efecto, cada causa, cada señal, cada pelo, y cada cambio.

Viéndolo desde otra perspectiva, decía un tal Anselmo que "de vez en cuando la reina se deja ganar, sólo para estar un instante en la misma casilla que el alfil", y qué razón tiene esta frase en comparación con la otra. Puesto que las personas somos masoquistas cuando se trata del amor. Pasaríamos el peor de los sufrimientos sólo por tener durante un segundo aquello que nuestro corazón ansía desesperadamente. Pero a veces estaría bien pensar, ¿necesito esto de verdad?, ¿realmente merece la pena?, ¿esta es la respuesta que quería obtener?, ¿era esto lo que deseaba? Y muchas veces, aún sin darnos cuenta, en el fondo sabemos (a pesar de que no lo queramos aceptar), que realmente no lo necesitamos, que no merece la pena nada que nos haga sufrir nunca, que eso no era lo que queríamos pero aprendimos a conformarnos aunque en el fondo pensemos que nos merecemos más, y que lo que esperábamos obtener supera toda expectativa que pudiera siquiera acercarse a lo que realmente pasa al final; y digo final, porque todo está destinado a acabar, bien o mal, pero a acabar. Por eso no hay que interferir en el destino, y por eso si algo no tiene o no puede ser, no hay que forzarlo a ser, porque así nunca conseguiremos que sea, sino que finja ser.

Sed felices.

miércoles, 8 de junio de 2016

Ayer vi una mariposa y sólo le dediqué un segundo

                Ayer vi una mariposa,                                y sólo le dediqué un segundo



Buenas tardes, queridos bloggeros y twitteros, y feliz comienzo de verano. Aquí os dejo una reflexión sobre lo efímero del tiempo, sobre la libertad de la vida, sobre la poca apreciación de los momentos y sobre la importancia que damos a ciertas cosas y no a otras que a mi parecer son mucho más importantes. Espero que os guste, muchísimas gracias a todos los que me leéis por dedicarme un ratito de vuestro tiempo, ya que nunca lo recuperaréis, y por supuesto espero que el tiempo que hayáis invertido en leer lo que escribo esté bien invertido y haya sido útil.

Ayer; y cuando digo ayer, sólo hablo, como es habitual en mí, en pasado; iba paseando por cualquier calle de cualquier ciudad con tanta prisa, que no me di cuenta de la cantidad de cosas que pasaban a mi alrededor. Iba tan absorta, tan preocupada por llegar a tiempo a cualquier parte, a un sitio ajeno a mí del que aún no soy consciente de su existencia, que me olvidé de disfrutar de lo que hay que disfrutar, de la vida, del paisaje, del camino. Pienso en que es importante que llegue a tiempo, cuando quizá sea un lugar sin importancia. El estrés sólo produce una obsesión por el objeto de éste, estamos tan cegados por llegar a tiempo a nuestro destino, que obviamos todo lo demás, quizá... todo lo de más importancia.

Y yo me pregunto, ¿qué es lo que tiene importancia entonces? Esa es la pregunta que todos deberíamos hacernos. Preguntarnos a dónde vamos y porqué, de dónde venimos y qué sentido tiene. Se supone que somos la especie inteligente, ¿no? Y entonces cabe preguntarse también: en ese caso, ¿por qué otorgamos importancia a banalidades que no deberían tenerla?, ¿por qué nos llenamos de preocupaciones sin sentido?, ¿porqué queremos destruirnos con tanta rumiación?, ¿a dónde llegamos tarde?, ¿al resto de nuestras vidas, de nuestro tiempo? 

He llegado a la conclusión, de que nuestra única virtud, nuestro único regalo, y es más, lo único que tenemos y nos pertenece, es el tiempo. Por todos es sabido que es un tópico admitir que el ser humano no sabe apreciar lo que tiene porque es un desagradecido, y es por eso por lo que malgasta el tiempo inútilmente dando cuerda a su mente para que le destruya desde dentro. Por si fuera poco, nos preocupa lo que no debería de preocuparnos, y lo peor, es que le dedicamos menos tiempo a las cosas realmente importantes y más a los asuntos superficiales, banales y absurdos, que puede que nos proporcionen dinero, pero no felicidad. Pero, ¿qué es la vida sin experiencias?, ¿qué es la vida sin emociones? No es nada. Es malgastar el tiempo. Quizá lo que pase es que todavía no somos conscientes de que el tiempo invertido no se puede recuperar, o sí, pero nos dé igual, o como la fatalidad de "una muerte anunciada" y su típica torpeza, hayamos tenido un descuido sin querer.

La cuestión, es que ese día tenía tanta prisa, que mientras iba caminando a paso ligero, vi una mariposa, pero sólo le dediqué un segundo. Parecía bella y libre, como todas las mariposas supongo, pero, ¿serán todas las mariposas iguales? Tal vez sí, o tal vez no, ya jamás lo sabremos, porque un segundo no es tiempo suficiente para poder comparar aquella mariposa con la próxima a la que puede que le dedique más tiempo en un futuro. Ya jamás tendré la oportunidad de saber cómo era aquella mariposa.

Las mariposas vuelan como el viento, o más bien, el tiempo, tan efímero y tan frágil como la vida, pero eficiente y siempre en hora. No sé quien lo dijo, pero lo de que el tiempo no vuelve es verdad. Sólo queda un presente que disfrutar, aunque no se esté conforme con él. En los detalles radica la diferencia, en apreciar las pequeñas cosas se basa la felicidad, de vivir el momento trata la vida.

Es bueno tomar conciencia del tiempo que tenemos, el que hemos perdido y el que nos queda, es bueno incluso darse cuenta de que se ha desaprovechado. Es algo así como asumir y aceptar la realidad, que es el paso esencial para poder cambiarla a mejor. Pero sólo con eso no vale, no nos despoja de nuestro malestar, ni de nuestra culpa. No se nos devuelve lo que perdimos, o en ocasiones, lo que nos robaron. Entonces, ¿qué es lo que se debe hacer?, ¿aprender a vivir con ello?, ¿conformarnos? No, es igual que admitir un error ante la autoridad, no te va a dejar impune, todo seguirá igual. Lo que se debe hacer entonces es disfrutar cada segundo de la vida, sabiendo, que ese tiempo no lo recuperaremos jamás. De nada sirve sentarnos en una silla a esperar a que pase lo que queramos que pase, a esperar a que pase por delante de nosotros algo o alguien a quien queremos ver. Nosotros no ponemos las reglas, no podemos cambiar lo inherente a la vida, no podemos modificar lo que pasa a nuestro alrededor. Lo que sí podemos es cambiar cómo nos afecta todo eso, cambiar la actitud ante la típica reacción, renunciar a las emociones negativas y a la auto compasión, cambiar el modo de tomarnos ciertas cosas. 

Cuando realmente nos haga falta tiempo, vamos a exigir al guardián del tiempo todos los minutos y segundos que desperdiciamos en el pasado, pero no nos lo va a devolver. Vamos a exigir todos los minutos muertos de espera, de no hacer nada, de rayarnos por tonterías. Pero el hecho es que ni el guardián del tiempo podría concedernos nuestro último deseo antes de que la parca venga a buscarnos a en punto, porque nunca se retrasa. Así que supongo que de cara al arrepentimiento, es mejor prevenir, predisponer, prepararte, estar en guardia venga lo que venga. Y después, el paso final es simple, improvisar, exprimir e invertir el tiempo para que nos aporte las vitaminas necesarias para seguir viviendo.

Después, sólo me vino un vago recuerdo de la metamorfosis de una mariposa convertida en paloma de la paz. Recordé que aquella mariposa era blanca, pero sólo pude recordar el concepto de "blanca", porque la imagen de la mariposa que vi, o a la que sólo y únicamente le dediqué un segundo (ya sin porqués ni excusas) ya se ha difuminado en mi borroso recuerdo, como cuando se disipa el humo, o como cuando vuela el tiempo como el aleteo de una mariposa, ahora blanca. Pero de lo que sí estoy segura, es que para compensarle a aquella mariposa el haberme privado a mí misma de su belleza, de ahora en adelante dedicaré más tiempo a observar con detalle la belleza de las demás mariposas para que no se sientan despreciadas por mi sentido de la vista. Pero no demasiado, no vaya a ser que se me vaya el tiempo mirando mariposas.

Obviamente, hay situaciones que sólo te conceden una oportunidad para ser consciente de ellas, y esa oportunidad no se va a presentar nunca más, como en este caso. Pero... puesto que yo, también soy una de ellas, y ya se me han secado las alas después de lo que me pareció una eterna tormenta, ahora puedo unirme a ellas y alzar el vuelo en este maravilloso día soleado. No tengo ni dirección, ni destino, sólo una meta... volar, ser libre, y feliz.

martes, 10 de mayo de 2016

Desesperación

Desesperación



Buenas tardes, queridos bloggeros y twitteros. Ayer estuve reflexionando sobre algo que leí hace aproximadamente una semana de uno de mis escritores favoritos, Paulo Cohelo. El libro que me estoy leyendo se llama "once minutos", y lo recomiendo para todo aquel al que le guste leer, y sobre todo a todas aquellas mujeres que no comprendan partes simples de la vida, como las relaciones, el placer, el sexo, y la unión de todo ello. De antemano gracias a todos los que me leéis habitualmente, gracias a todos los que me leéis desde diferentes partes del mundo, si os hago sentir algún tipo de emoción, yo me doy por satisfecha. Hope you like it.

Una vez, un escritor dijo que hay dos cosas por las que el ser humano podría hacer cualquier cosa, por las que podía cometer cualquier locura, la primera por todos conocida, y a su vez la más obvia, es el amor, y la segunda, inconscientemente conocida por todos, es la desesperación. Bien, ¿qué pasa entonces si mezclamos estos dos densos condimentos dentro de una persona? Que sale un postre venenoso, una bomba alimenticia, una bomba que no va a matar a otros, más que a ti mismo, es decir, un pleno suicidio. Después, supongo que a su vez, estos dos condimentos se unen para crear uno nuevo; el amor obsesivo; o en este contexto; la desesperación.

Quiero pensar que a ninguna mujer le gusta verse arrastrándose para que un tipo cualquiera le preste atención. No sé porqué, pero quiero pensar que no está en nuestra naturaleza femenina el ser así, ni mucho menos perder la dignidad por alguien que ni siquiera se la ha ganado como para tenerla. Quiero pensar que sabemos esperar, y sino, que aprenderemos a ser pacientes. Quiero pensar que toda esta conducta dependiente pueda cambiarse, y aprender a no depender de nada ni nadie. Pero sobre todo quiero pensar que yo misma puedo dejar de comportarme así con quien no me valora. ¿Cuándo aprenderé a quererme a mí más que a otros que lo único que hacen es pisotear mi corazón y obligarme a mirar?, ¿cuándo aprenderé a ser ese bloque de hielo en el que se convierten algunos que ya tienen demasiadas tiritas en el corazón?, ¿cuándo aprenderé a ser yo quien lleve el mando, a ser yo quien decida lo que va a pasar y lo que no?, ¿cuándo aprenderé a llevarme tan bien con mi dignidad que no sepa ni pueda soltarle la mano más?, ¿cuándo aprenderé a rendirme ante una negativa?, ¿cuándo aprenderé a renunciar a lo que quiero, para hacer lo que debo, o lo que sería conveniente para mí?, ¿cuándo aprenderé a no ser masoquista conmigo misma? No lo sé, pero estoy deseando cambiar las manecillas del reloj y escribir "EL TIEMPO ES AHORA" bien grande, y empezar a cambiar todo esto que cada día me perturba más la paz.

Constantemente me repiten lo guapa que soy, resaltan continuamente cada uno de mis atributos físicos, homenajean mis virtudes psíquicas, emocionales y artísticas, pero todo eso se reduce a nada. Ese saco de complejos, ese saco de miedos, ese saco de reprimendas, ese saco de represiones, ese saco de exigencias, ese saco de inseguridades, hace que por no quererme como quiero, no me valore como debo. Todo el mundo me dice: "ey, tú te mereces algo mejor, ese o aquel no están a tu altura." Pero, ¿qué altura? -les digo- porque no me creo por encima de nadie, y además, soy bajita.

Pero, ¿cómo avisar al corazón, para que no se acerque a cabrones con cuchillo que le puedan llegar a atracar y llevarse todo lo que tiene, si él sólo sabe querer sin quererlo? El corazón es inocente, y el amor estúpido. Mi corazón es tan iluso que siempre engrandece un sentimiento que probablemente jamás haya existido, sólo porque ha llegado el final de una relación interpersonal del tipo que sea, y prefiere quedarse con los recuerdos bonitos y esquivar los malos, pero no, no debería ser así. Eh, pero igual que no se puede morir sin vida, tampoco se puede vivir sin muerte. Quiero decir, que las cosas negativas, también tienen que estar presentes, por el hecho de que son necesarias. Es simple, si están haciendo obras en el suelo y un día te caes en el socavón que hay en la acera de debajo de tu casa, y después te tomas un cóctel "olvídame" para tener un buen día y no acordarte de lo sucedido, mañana te volverás a caer. Puede que los errores nos hagan pasar malos ratos o hacernos sentir culpables, pero sin ellos, jamás tendríamos la maravillosa probabilidad de acertar. Igual que sin muerte, no tendríamos la maravillosa oportunidad de vivir.

A veces la mente nos juega malas pasadas, porque creemos lo que queremos creer, porque la vida así, es mucho más sencilla. Podemos engañarnos y distorsionar la realidad, hasta tal punto de que sea como nosotros queramos que sea. Pero como ya se sabe, la verdad siempre acaba saliendo a la luz, el ser humano siempre va a ir en busca de la verdad, incluso aunque se haya puesto una trampa a sí mismo para no encontrarla nunca, para que sea un puzzle imposible de resolver sin esas tres piezas que quemó en la hoguera. Sin embargo, también existe la desesperación por encontrar la verdad, y aunque parezca que no, destapar una mentira, duele mucho más que encontrar una verdad. Pero como se suele decir, nadie pregunta algo si no está preparado para escuchar cualquier tipo de respuesta, igual que nadie busca la verdad si no está preparado para encontrar cualquier tipo de verdad. Constantemente nos engañamos porque pretendemos que el dolor, el sufrimiento, se nos olvide, pero lo malo es que aunque olvidemos, el corazón nunca olvida algo que le ha marcado profundamente. Y es ahí donde está el error, en la mentira, en mentirnos a nosotros mismos en vez de utilizar todo ese empeño en no sufrir, para algo útil y benéfico, como afrontar los problemas.

Pero, ¿qué es el ser humano? Por una parte, es un animal por tener instintos básicos como: el hambre, la sed, el sueño y el sexo. Sin embargo, por otra parte, también es un ser aparentemente "racional", un ser, que cada día demuestra más lo irracional que puede llegar a ser si se lo propone. Con la irracionalidad se pueden controlar casi todas las necesidades básicas y no satisfacer algunas de ellas aparentemente prescindibles. Pero no, el ser humano no razona, o si, porque casi sería mejor no razonar, porque cuando se razona, es cuando vienen los problemas. Cuando se piensa más de lo permitido, cuando se controla algo que no se debería de controlar, porque el organismos lo necesita, es cuando empezamos a perder el pulso que nos echa la vida, por cabezonería. El ser humano se guía por instintos de supervivencia, o al menos, nuestra parte animal. Instintos, que la mente designa con eufemismos cuando los llama "impulsos" y se sobre justifica con cualquier absurda excusa, aunque verídica también sólo aparentemente.

No podemos cerrar los ojos en pos de evitar ser lo que somos, animales básicos que sólo van en pos de aquello que satisfaga sus necesidades. ¿Para qué luchar contra nuestra naturaleza?, ¿para qué luchar contra nuestras necesidades aunque la cabeza te diga que a veces no debes satisfacerlas?, ¿por qué pensar en las consecuencias, si los animales en general, ni siquiera saben que existen las consecuencias?, ¿por qué no dejarnos llevar por la corriente de nuestra especie? Es el ser humano el que no atiende a razones y no el corazón, señores. Porque aunque queramos, no podemos dominar nuestro instinto, el instinto nos domina a nosotros. 

Puedes
luchar contra tu propia naturaleza, 
agarrarte a un clavo ardiendo aunque te abrases la mano, 
sólo por no dejarte llevar cascada abajo.

Puedes,
luchar a contracorriente hasta que no te quede aliento, 
o fuerzas para contrarrestar esa necesidad.

O puedes,
dejarte llevar cascada abajo, 
no agarrarte, 
sin saber qué va a pasar contigo, 
y acelerar la caída. 

Quien sabe, a lo mejor sale bien.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Conductas reparadoras

Conductas reparadoras



Buenas tardes, queridos bloggeros y twitteros. Hoy voy a tratar un tema que acabé de estudiar ayer, en concreto, de una asignatura llamada Psicología Social. El tema versa sobre las relaciones interpersonales, en concreto, la atracción y el rechazo. Éste último término aparece al final, y aunque ambos por igual me han hecho reflexionar, me quedo con este último. Digamos que estaba esperando a que llegasen unos amigos con los que había quedado, y como no tenía otra cosa que hacer, decidí hacer mi propia brain storm sobre el rechazo, cogí un boli, un cuaderno, y este es el resultado. Espero que os guste.

A todos nos duele sentirnos rechazados por otra persona, sin embargo, a pocas personas les duele rechazar al otro. No es tanto el dolor que nos puede producir rechazar a otra persona y el "sufrimiento" que le provoca a quien rechaza rechazar, como el dolor del rechazo que siente quien es rechazado. Incluso me atrevería a decir, que rechazar a otra persona, casi hasta nos produce satisfacción. En el sentido egocéntrico de la palabra, nos produce satisfacción, el hecho de pensar o creernos superiores a otros por el hecho de que como no nos merecen, o no están a nuestra altura, tenemos el derecho de rechazarlos.

Por el contrario, a personas como yo, no nos gusta rechazar a nadie, sin embargo, no se puede estar con todo el mundo, aceptar a cualquiera, o quedarnos con el primero que pasa. Es algo que duele hacer, pero que se debe hacer. Digamos que no nos gusta rechazar por aquello de "no hagas lo que no quieres que te hagan a ti". Todos hemos sido rechazados alguna vez en mayor o menor medida, o al menos, todos nos hemos sentido así. Nos consolamos justificándonos diciendo que "no se puede gustar a todo el mundo" porque nadie quiere hacer auto crítica sobre lo que ha hecho mal para que la otra persona lo rechace. Pero en sí, en cierta medida está bien hecho, porque prefiero mil veces la aceptación que la negación y la sobre justificación, es decir, es mejor admitir que no le gustas a una persona y asumirlo con dignidad, que sumirse en un bucle de culpabilidad y lamento, porque no sirven para nada cuando ya está todo hecho, el tiempo no vuelve. Sin embargo, no está de más intentar mejorar, no porque unos u otros te digan lo que no les gusta de ti, o qué cambiarían, sino para evolucionar como persona. Simplemente para que cuando te rechacen no exista ningún resquicio de culpa, por el hecho de que eres como eres y te gusta ser así. Por eso digo que el problema comienza, cuando te dan unas "aparentemente verdaderas" razones por las que te han rechazado, y te sientes mal o culpable, porque eso sólo significa que le das la razón a la persona que te ha rechazado. Tienes que tener en cuenta que una persona conforme con como es, jamás se sentiría culpable, aunque en este caso la prepotencia no tiene que estar presente necesariamente. No es lo mismo amor propio, que prepotencia.

Por otro lado, ¿qué pasa entonces con las personas que se sienten mal por rechazar a otras?, ¿a qué se debe este tipo de culpabilidad?, ¿y por qué esa culpabilidad no es suficiente para que este tipo de personas en cuestión, decidan estar con la persona a la que han rechazado? Supongo que porque ello consiste en un tipo de "CONDUCTA REPARADORA". Poniendo un ejemplo sería algo así como:

A una persona "x" le han rechazado tanto número de veces, por lo que cuando alguien "y" que no le atrae, se siente atraído por esta persona en cuestión (x) repara o reconstruye su autoestima rechazando a esta persona "y" por el que no se siente atraído. No es como si "x" se estuviese vengando de las anteriores experiencias de rechazo, sino que el cúmulo de todas estas situaciones de rechazo, ha hecho que su autoestima disminuya progresivamente, por lo que para restablecerla y situarla en su nivel habitual, esta persona tiene que rechazar a otra, aunque en la mayoría de casos el sujeto no sea consciente de estar haciéndolo. Esto no tiene porqué significar que aunque a "x" le atraiga "y" lo vaya a rechazar de todos modos, no, el rechazo es real, con sus motivos reales, cualesquiera que sean. Pero lo suyo es, que en este caso lo único que cambia es el efecto de la causa, que el hacerlo, indirectamente le hace sentirse puede que mejor consigo mismo.

Lo que quiero decir es que una persona no se puede obligar a estar con otra por motivos absurdos como: no querer morir solo, obtener más dinero por estar con esa persona, o pasear un perchero para ser el líder de una cuadrilla. Como siempre, se valora la situación con costes (en la típica lista sería aquello que ponemos como negativo, es decir, "en contra") y beneficios (en la típica lista sería aquello que ponemos como positivo, es decir, "a favor"). Al igual que es importante sopesar los costes y beneficios que supone establecer una relación con una persona, también lo es ser fiel a los propios principios de uno, ser fiel a los ideales y creencias que uno mismo tiene. Ya no vale eso de tener una relación con alguien por carencias afectivas, como ocurre en la mayoría de los casos. Como dice la frase, "mejor solo, que mal acompañado".

Pero como digo, aunque el atractivo físico influye en que una persona se sienta atraída por otra, es el último de los factores que influyen en la atracción. Yo personalmente, no me considero una persona superficial, pero sí que es cierto que para estar con otra persona es casi necesario un equilibrio entre mens y corpore, ¿verdad? Un equilibrio entre aquellos dos mundos de Platón, porque al final, para besar a una persona, te tiene que atraer físicamente aunque sea medianamente, porque le besas en la cara, concretamente en los labios sí, pero al fin y al cabo están en el rostro. Puede que a veces en una balanza una parte gane a la otra, ya sea la personalidad o el físico. Pero igualmente una extrema descompensación entre una y otra siempre va a acabar en rechazo. Es decir, poniendo otro ejemplo sería algo así como:

En el caso de que a una persona "x" le encante y apasione el físico de una persona "y" pero su personalidad no le guste en absoluto, es más, le horrorice, la balanza se vuelve a descompensar. Digamos que el físico de "y" para esta persona "x" tendría un 10, pero a la personalidad de esta persona "y", la otra, "x" le pondría un "0", y sí, en realidad la media entre los dos, sería un cinco. Pero de una u otra manera, aunque las dos partes quieran intentarlo, siempre van a obtener un fatídico resultado, a no ser que se den cuenta desde el principio de que no va a ir a ninguna parte.

Es tan sumamente difícil encontrar un equilibrio, que casi sería como buscar la perfección, un laberinto sin salida, un misterio que nunca se resolverá. Pero sí serían posibles unos porcentajes, distantes, pero más o menos igualados, un 70 de personalidad y un 50 de físico no estaría mal por otro lado. Pero como digo, esto es difícil de conseguir, siempre vamos a tener objeciones, la clave está en que los beneficios ganen a los costes, porque eso, y sólo eso, hace que una persona se decida a estar con otra.

Sin embargo, ya estoy tan asqueada de esta sociedad, de estas chabacanas etiquetas de hoy en día como "folla-amigos" y demás... Que no sé si algún día podremos valorar costes y beneficios de verdad y con cabeza, porque este mundo se va a la mierda y sólo se me ocurre tirarles papel higiénico a la cabeza. Somos personas, no objetos, la gente de hoy en día escucha la palabra "amor" y sus mudas huelen a podrido, porque todos son unos cobardes. Seguid así, pero creedme, eso no va a conseguir que no muráis solos.